Guía práctica

Legionela en el ACS: temperaturas, controles y papel del BMS

La legionela es una bacteria que se multiplica en el agua templada y puede causar enfermedad al inhalarse en gotas de agua, por ejemplo en una ducha. La prevención de la legionela en el ACS se basa sobre todo en mantener temperaturas adecuadas en acumuladores, circuitos y grifos, y en poder demostrarlo. Repasamos qué exige la norma vigente y cómo ayuda un sistema de control, sin sustituir al plan de prevención ni a sus responsables.

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Qué norma regula la legionela en España

La norma vigente es el Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, por el que se establecen los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis. Se publicó en el BOE el 22 de junio de 2022, entró en vigor el 2 de enero de 2023 y sustituyó al antiguo Real Decreto 865/2003. Ha sido modificado posteriormente por el Real Decreto 614/2024.

El real decreto obliga a los titulares de las instalaciones de riesgo a disponer de un Plan de Prevención y Control de Legionella (PPCL) o, cuando proceda, de un Plan Sanitario frente a Legionella. El plan recoge el diagnóstico de la instalación, los programas de mantenimiento, limpieza y desinfección, los controles y los registros. Las instalaciones de agua caliente sanitaria de hoteles, residencias, hospitales, polideportivos o edificios públicos están dentro de su ámbito.

Este artículo resume los requisitos de temperatura del ACS. Para un caso concreto, la referencia es siempre el texto del BOE y el criterio del responsable técnico del plan.

Temperatura del ACS para prevenir la legionela

El Real Decreto 487/2022 fija, entre otros, estos valores para el agua caliente sanitaria:

  • Acumulación final: el agua debe mantenerse a una temperatura homogénea y mínima de 60 °C. Los acumuladores deben tener un sistema de medida de temperatura representativo del agua interior.
  • Circuito y retorno: el agua debe estar por encima de 50 °C en todos los puntos terminales del circuito, incluida la tubería de retorno cuando exista.
  • Producción instantánea sin acumulación: el agua debe salir a un mínimo de 60 °C.
  • Fuentes renovables o sin aporte continuo, como solar o bomba de calor: si no se garantizan 60 °C de forma continua, el agua debe alcanzar esa temperatura en un acumulador final antes de distribuirse.
  • Capacidad de desinfección térmica: la instalación debe permitir que el agua alcance 70 °C cuando sea necesario un tratamiento térmico.
  • Tramos sin circulación: los que no garanticen circulación y más de 50 °C no deben superar 5 m de longitud ni 3 litros de agua.
  • Agua fría: lo más baja posible y, donde el clima lo permita, por debajo de 20 °C, con las tuberías alejadas o aisladas de las de agua caliente.

En cuanto a los controles, el anexo IV establece la comprobación diaria de la temperatura en los depósitos finales de acumulación y en el circuito de retorno, y una comprobación mensual en una muestra rotatoria de grifos y duchas, incluidos los más cercanos y los más alejados de los acumuladores, de forma que al final del año se hayan revisado todos los puntos terminales.

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El choque térmico: qué dice la norma

Cuando el plan o una incidencia lo requieren, la desinfección térmica del ACS sigue el procedimiento del anexo IV del real decreto. En síntesis:

  1. Vaciar y limpiar el acumulador según el procedimiento descrito en la norma, retirando elementos como los ánodos de protección catódica si es necesario.
  2. Llenar el acumulador y elevar el agua a 70 °C, manteniéndola al menos 2 horas.
  3. Abrir por sectores, de forma secuencial, todos los grifos y duchas hasta alcanzar 60 °C en cada punto terminal y mantenerlos abiertos al menos 5 minutos.
  4. Dejar enfriar de forma natural durante un mínimo de 2 horas.

Si la producción no puede alcanzar 70 °C o el aislamiento de las tuberías no lo permite sin calentar el agua fría, la norma prevé la desinfección química en su lugar. Un choque térmico implica riesgo de quemaduras: debe planificarse, señalizarse y hacerse con el edificio avisado, siempre bajo el procedimiento del PPCL.

Qué aporta un BMS a la prevención de la legionela

Un sistema de control no desinfecta el agua ni sustituye las analíticas, pero sí resuelve la parte que más falla en la práctica: medir siempre y dejar constancia.

  • Registro continuo de temperaturas en acumuladores, impulsión y retorno general y, cuando se instalan sondas, en el retorno de cada montante. Es más completo que una lectura manual al día y cubre noches y festivos.
  • Alarmas cuando la acumulación baja de 60 °C o el retorno de 50 °C durante un tiempo definido, enviadas al mantenedor a cualquier hora.
  • Programación del choque térmico: el BMS puede elevar la consigna del acumulador, mantenerla el tiempo previsto y registrar la curva, mientras el personal abre los puntos terminales por sectores.
  • Informes para el PPCL: gráficas y tablas de temperaturas por periodo, listas para el registro de la instalación. El real decreto recomienda llevar los registros preferentemente en soporte electrónico.

Conviene acordar con el responsable del plan qué controles se apoyan en el registro automático y cuáles se siguen haciendo a mano, como la medida mensual en grifos. Con telegestión, el técnico puede revisar las curvas sin desplazarse; lo explicamos en telegestión de instalaciones.

Cuéntenos qué edificio tiene y qué le preocupa. Le decimos por dónde empezar.

Recirculación y válvulas de equilibrado

Mantener 50 °C en todos los puntos de la red depende tanto de la producción como de la distribución. En edificios con varios montantes, el agua tiende a circular por el camino más corto y los ramales lejanos se enfrían.

  • Bomba de recirculación funcionando de forma continua y vigilada: el BMS debe saber si está en marcha y avisar si para.
  • Válvulas de equilibrado, manuales o termostáticas, en cada montante para repartir el caudal de retorno.
  • Sondas en el retorno de los montantes críticos, que permiten ver qué ramal se queda frío.
  • Aislamiento de tuberías de ACS y separación respecto al agua fría.

Un retorno general a 55 °C no garantiza nada si un montante concreto llega a 42 °C. Las sondas por montante son la forma de saberlo.

Legionela y ahorro energético: el equilibrio

Mantener el ACS a 60 °C y la recirculación permanente consume energía, y es tentador bajar temperaturas para ahorrar. No se debe: los mínimos del real decreto no son negociables. El ahorro hay que buscarlo en otro sitio:

  • Aislar bien acumuladores y tuberías para reducir pérdidas.
  • Equilibrar la recirculación para no sobrecalentar toda la red por culpa de un ramal.
  • Ajustar la consigna de acumulación al mínimo exigido con margen, no muy por encima.
  • Con bomba de calor, precalentar a baja temperatura y terminar con un apoyo, como explicamos en aerotermia y control con BMS.

En hoteles, residencias y hospitales, donde el ACS pesa mucho en la factura y en el riesgo, este equilibrio es parte del día a día del mantenimiento. Lo tratamos también en BMS para hospitales y en BMS para hoteles.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué norma regula la prevención de la legionela en España?

El Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, que establece los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis. Entró en vigor el 2 de enero de 2023, sustituyó al Real Decreto 865/2003 y ha sido modificado por el Real Decreto 614/2024. Obliga a disponer de un plan de prevención y control en las instalaciones de riesgo.

¿A qué temperatura debe estar el ACS para prevenir la legionela?

Según el Real Decreto 487/2022, el agua del acumulador final debe mantenerse a un mínimo de 60 °C, y en todos los puntos terminales del circuito, incluido el retorno, por encima de 50 °C. La instalación debe poder alcanzar 70 °C para una desinfección térmica. El agua fría debe mantenerse, cuando el clima lo permita, por debajo de 20 °C.

¿Cada cuánto hay que comprobar la temperatura del ACS?

El anexo IV del real decreto establece una comprobación diaria en los depósitos finales de acumulación y en el circuito de retorno, y una comprobación mensual en una muestra rotatoria de grifos y duchas, de forma que al final del año se hayan revisado todos los puntos terminales. El plan de cada instalación concreta cómo se hace.

¿Cómo se hace un choque térmico contra la legionela?

Según el anexo IV, se vacía y limpia el acumulador, se eleva el agua a 70 °C durante al menos 2 horas y se abren por sectores todos los grifos y duchas hasta alcanzar 60 °C, manteniéndolos abiertos al menos 5 minutos. Hay riesgo de quemaduras, así que debe planificarse y hacerse según el procedimiento del plan.

¿Puede un BMS sustituir los controles del plan de legionela?

No del todo. Un BMS registra temperaturas de forma continua, genera alarmas y facilita los informes, lo que mejora mucho el control. Pero no sustituye las analíticas, la limpieza, la revisión de puntos terminales ni la responsabilidad del titular y del técnico del plan. Conviene acordar con ellos qué controles se apoyan en el registro automático.

¿Se puede bajar la temperatura del ACS para ahorrar energía?

No por debajo de los mínimos del Real Decreto 487/2022. El ahorro debe buscarse aislando acumuladores y tuberías, equilibrando la recirculación, ajustando la consigna al mínimo exigido con margen y, con bomba de calor, precalentando a baja temperatura. Bajar la temperatura del agua aumenta el riesgo sanitario.

¿Por qué el retorno de ACS no llega a 50 °C en algunos montantes?

Normalmente por un mal equilibrado hidráulico: el agua recircula por los ramales más cortos y los lejanos se enfrían. También influyen el aislamiento, la bomba de recirculación o válvulas mal ajustadas. Instalar válvulas de equilibrado y sondas de retorno por montante permite localizar y corregir el problema.

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