Guía práctica

Ahorro energético ajustando el control de climatización: dónde está y cómo conseguirlo

Buena parte del ahorro energético de un edificio no está en cambiar máquinas, sino en ajustar el control de climatización que ya tiene: cuándo arrancan los equipos, a qué temperatura trabajan, cuánto aire exterior meten y cómo responden a la ocupación real. Son cambios de programación y de puesta a punto, medibles con los datos del propio sistema, que suelen pagarse mucho antes que una sustitución de equipos.

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Por qué el control decide el consumo

Una enfriadora, una caldera o un climatizador consumen según lo que el control les pide. Si arrancan dos horas antes de lo necesario, si producen agua más fría de la que hace falta o si mueven todo el caudal a todas horas, el consumo sube aunque las máquinas sean eficientes. Y suele pasar sin que nadie lo note: el edificio está confortable, simplemente gasta de más.

Con el tiempo, el control se desajusta: se cambian horarios para un evento y no se devuelven, se fuerzan equipos en manual para salir de una avería, se sube una consigna por una queja. Por eso el ahorro con el control bien ajustado no es una actuación única, sino una puesta a punto que hay que mantener. Lo vemos a diario en edificios que consumen demasiado en climatización.

Horarios y arranques: la primera fuente de ahorro

  • Horarios ajustados al uso real, con calendario de festivos, vacaciones y eventos. Un edificio que se climatiza los fines de semana sin ocupación es más habitual de lo que parece.
  • Arranque optimizado: el sistema calcula cuánto antes debe arrancar según la temperatura interior y exterior, en lugar de una hora fija pensada para el peor día del año.
  • Arranques escalonados de climatizadores y bombas, para evitar picos de potencia que encarecen la factura eléctrica.
  • Paradas anticipadas: la inercia del edificio mantiene el confort los últimos minutos de ocupación.

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Consignas: lo que dice el RITE y lo que suele pasar

El RITE limita, en su instrucción técnica IT 3.8, la temperatura del aire en los recintos habitables de uso administrativo, comercial y de pública concurrencia, entre otros: no más de 21 °C en calefacción y no menos de 26 °C en refrigeración. Esta limitación la introdujo el Real Decreto 1826/2009.

En la práctica encontramos consignas fuera de esos valores, sondas mal situadas que obligan a forzar la consigna y zonas en las que calefacción y refrigeración trabajan a la vez. Tres ajustes con mucho efecto:

  • Banda muerta entre la consigna de calor y la de frío, para que no se peleen.
  • Límites a la consigna que puede cambiar el usuario, con retorno automático al valor de referencia.
  • Revisión de sondas: una sonda desviada un par de grados hace trabajar al equipo contra un problema que no existe.

Producción de frío y calor: temperaturas de agua y bombas

La temperatura del agua que producen enfriadoras y calderas no tiene por qué ser fija. Cuando la carga baja, se puede subir la temperatura del agua fría o bajar la del agua caliente según la temperatura exterior o la demanda real de las válvulas. Las máquinas trabajan con mejor rendimiento y las pérdidas en tuberías bajan. Lo detallamos en cómo se controla una enfriadora con un BMS.

Las bombas y ventiladores con variador de frecuencia deben regularse por presión diferencial o por demanda, no girar a velocidad fija. Y el depósito de inercia, las válvulas de tres vías y las secuencias de enfriadoras merecen una revisión: es donde aparecen consignas imposibles y válvulas que pasan.

Cuéntenos qué edificio tiene y qué le preocupa. Le decimos por dónde empezar.

Ventilación: aire exterior según ocupación

Tratar aire exterior cuesta energía: hay que calentarlo en invierno y enfriarlo en verano. El RITE exige unos caudales mínimos de ventilación para la calidad del aire interior, pero no a cualquier hora ni con el edificio vacío. La ventilación por demanda, con sondas de CO2 en las zonas de ocupación variable, ajusta el caudal a las personas presentes y mantiene la calidad del aire.

Si el climatizador tiene recuperador, conviene comprobar que funciona y que el free cooling entra cuando el aire exterior es favorable. Son dos funciones que a menudo están instaladas pero desactivadas.

Medir, ajustar y vigilar que el ahorro se mantenga

Cada ajuste debe comprobarse con datos: tendencias de temperaturas, horas de funcionamiento y, si hay contadores, consumo. Así se separa lo que ahorra de lo que no y se evita romper el confort. Secuencias de referencia como las de la guía ASHRAE Guideline 36 ayudan a ordenar la lógica de climatizadores y producción.

Después, el ahorro hay que vigilarlo. Las reglas de detección automática de averías avisan de equipos fuera de horario, válvulas que pasan o consignas modificadas. Como rango habitual, optimizar el control de la climatización suele dar entre un 15 y un 40 % de ahorro en ese consumo, con retornos de 2 a 4 años, según el estado inicial de la instalación. No es una garantía: antes de empezar le damos una estimación con los datos de su edificio.

Llámenos o escríbanos por WhatsApp al +34 634 456 471 y lo vemos con usted.

Caso de éxito

Complejo de multicines en Extremadura: horarios y arranques ajustados con datos

Climatización de un complejo de multicines con enfriadoras, climatizadores y siete salas con sonda de temperatura propia. Las salas abren al público de 17:30 a 0:00.

Qué hicimos

  • Seguimiento de las tendencias de impulsión, retorno y temperatura ambiente de cada sala
  • Horario de las enfriadoras ajustado al de apertura: de 16:00 a 01:00
  • Arranque progresivo de los climatizadores, que antes entraban todos a la vez
  • Corrección de la consigna del depósito de inercia, que llegaba a rozar los 4 °C, y ajuste de una válvula de tres vías
  • Informe mensual con gráficas para revisar cada cambio con datos reales

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Se puede ahorrar energía en climatización sin cambiar equipos?

Sí. Horarios, arranques, consignas, temperaturas de agua, regulación de bombas y ventilación por demanda son ajustes de programación y puesta a punto. En muchos edificios son la medida con mejor retorno, porque aprovechan los equipos existentes. Primero se revisa el control; después se decide si hace falta sustituir algo.

¿A qué temperatura debe estar la climatización de un edificio público?

El RITE, en su instrucción técnica IT 3.8, limita la temperatura del aire en recintos de uso administrativo, comercial y de pública concurrencia, entre otros, a un máximo de 21 °C en calefacción y un mínimo de 26 °C en refrigeración, con las condiciones y excepciones que recoge la propia instrucción.

¿Qué es el arranque optimizado?

Es una función del control que calcula cuánto antes debe arrancar la climatización para alcanzar el confort justo a la hora de apertura, según la temperatura interior y exterior. Sustituye a una hora fija de arranque, que suele estar pensada para el día más desfavorable y adelanta el consumo el resto del año.

¿Qué es la ventilación por demanda?

Es regular el caudal de aire exterior según la ocupación real, normalmente con sondas de CO2 en las zonas. Cuando hay pocas personas, entra menos aire exterior y se gasta menos energía en tratarlo; cuando la sala se llena, el caudal sube para mantener la calidad del aire interior.

¿Cuánto se puede ahorrar ajustando el control?

Como rango habitual, optimizar el control de la climatización suele dar entre un 15 y un 40 % de ahorro en ese consumo, con retornos de 2 a 4 años, según el estado inicial. Depende mucho de cómo esté el edificio, por eso damos una estimación con sus datos antes de empezar.

¿Cada cuánto hay que revisar los ajustes?

Conviene revisarlos al menos en cada cambio de temporada y tras cualquier cambio de uso u horario del edificio. Con telegestión y reglas de detección automática de averías, las desviaciones se detectan cuando ocurren y no al llegar la factura.

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¿Tiene un sistema de control que nadie sabe mantener?

Revisamos su instalación y le decimos qué se puede aprovechar, qué conviene sustituir y cuánto puede ahorrar.

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